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martes, 2 de junio de 2015

Termómetro de las Emociones

En esta dinámica vimos que hay una emoción que suele ocultar todas nuestras cualidades positivas, una emoción que nos hace actuar sin tener en cuenta muchas veces la consecuencias y que estamos trabajando mucho en clase para intentar dominarla "La Ira".

Hace unos días trabajamos en clase con la "seño" Marisol sobre las distintas intensidades en las que puede manifestarse en nosotr@s y que debemos intentar que desaparezca, antes de hacer algo que nos acarree consecuencias que no deseamos.


Cuando estamos enfadad@s nos cuesta ser amables, generos@s, simpátic@s o gracios@s. Todas esas cualidades positivas que hemos visto que tenemos y que nos hacen que en clase tengamos un buen ambiente en muchas ocasiones. Cuando aparece la ira no somos capaces de ponernos en el lugar de los demás, no respeto a mis compañer@s y no soy capaz de tener una visión real de la situación que nos ha hecho enfadarnos.



A través de este juego "Emotions", que tiene unas flash-cards donde se representan distintas emociones, intentamos identificar a todas las personas que mostraban algún tipo de enfado y las clasificamos según su intensidad.


Poco a poco fuimos descubriendo a las distintas personas enfadadas y le fuimos poniendo nombre molesto, irritado, enfadado, furioso... Destacamos los distintos rasgos y gestos que nos hacían pensar que una persona estaba en un estado u otro e incluso jugamos al ahorcado para ponerles nombres a los distintos grados de intensidad de la emoción. 



Al final cada uno intentó explicar qué situaciones le hacían sentir así y lanzábamos una pizca de sal a un vaso con agua, arrojando así nuestra ira y descargándola a través de la sal. No nos gustaba que nos regañen, que nos falten al respeto, nos insulten o nos peguen. Por lo que nosotr@s tampoco debemos actuar así con los demás, es algo lógico que si no me gusta estar enfadado yo tampo debo hacer enfadar a los demás.



Finalmente nos dimos cuenta que el agua transparente y limpia, con todas esas cosas negativas que le arrojamos quedó contaminada de malos deseos y sin posibilidad de ser bebida por nadie. Un elemento que es fundamental para que podamos vivir quedó inservible por nuestra descarga de energía negativa.


Luego "intentamos" poner nuestras propias caras de furiosos, irritados o molestos y nos dimos cuenta de que es muy difícil. Cuando no nos sentimos realmente así siempre nos "da la risa" y somos incapaces de mostrar nuestro lado más negativo. Tan difícil es controlar el enfado como querer imitarlo, pero...
 ¿somos capaces de conseguirlo?


Cuando hayamos trabajado más emociones podremos tener nuestro propio juego de "Emotions" con las caras de la clase. Seguro que nos resulta todavía más divertido y todas las emociones quedan bien trabajadas y aprendidas.

¿Os gustó la actividad?